MIRIAM

GUTIÉRREZ

«LA REINA»

El boxeo siempre ha sido protagonista en mi vida. Aunque hubo una época en la que me alejé del ring, nunca he dejado de tenerlo presente. ¿Por qué? Por los valores que transmite, lo que siento cuando entreno y compito, por el papel tan importante que ha tenido en mi trayectoria. Y por supuesto, porque gracias a este deporte, soy quien soy: Miriam Gutiérrez La Reina.

A los 19 años me quedé embarazada y mi vida empezó a encaminarse hacia un pozo sin fondo. En aquel momento, yo ya no pasaba mis días entrenando dentro del cuadrilátero. En realidad, vivía dentro de las cuerdas del maltrato.

Gracias al boxeo, mi historia es la historia de una mujer que decidió luchar, no solo dentro de ring, sino en mi día a día.

EL GRAN GOLPE

Yo necesité un golpe. Un golpe cuando estaba embarazada de ocho meses que provocó que mi pequeña viniese al mundo antes de lo esperado.

Ese golpe me hizo reaccionar definitivamente y doy gracias porque fue precisamente ese golpe el comienzo hacia una nueva vida. Gracias a esos momentos ahora puede ser quien soy y estar donde estoy.

¿Cuántas de estas historias llegan a tener un final feliz? Para mí, acabó cambiándolo todo y convirtiéndome en una persona segura y decidida a crecer, superarme y ganar cada batalla.

Y así, aprendí a devolver en el ring los golpes que me había dado la vida.

Ahora, ya no tengo miedo a nada. Y el boxeo ha sido la mejor arma para conseguirlo.

“El boxeo es vida. Vive duro”.

(Jero García García)

JERO GARCÍA, MÁS QUE UN ENTRENADOR

Jero García es una de esas personas que hacen que te sientas afortunada por poder tenerlo en tu vida.

Para mí, Jero es mucho más que un entrenador. Es mi «hermano mayor». Su papel es muy muy importante tanto a nivel personal como profesional. Es como un ángel de la guarda para mí. Un hermano que me da mucha tranquilidad y seguridad y que sé que, pase lo que pase, jamás me va a dejar sola.

Como entrenador, me hace sufrir muchísimo, me exige al máximo para que dé siempre el 100% de mí. Pero como persona es quien me ayudó a salir del sufrimiento. Es mi familia.

La gente tiene un concepto equivocado del boxeo, pero antes de criticar el boxeo hay que ponerse unos guantes.

ESCUELA BOXEO

El día que volví a la Escuela Boxeo recuperé las riendas de mi vida. No se trataba de boxear y desahogarme. Se trataba de volver a tener ilusión por algo, recuperar una estabilidad emocional, tener personalidad, luchar por un objetivo.

Somos una gran familia. Una bomba de relojería de las buenas. Todos nos apoyamos mucho y el ambiente es excepcional.

Mi apodo es “La Reina” en parte gracias a ellos. Son precisamente los hombres de este gimnasio lo que me han tratado así, como una reina.

Subir al ring con corazón, ganas, pasión y ganas de pasarlo bien. Esa es la clave. Subir al ring para disfrutar.

STOP

BULLYING

NO AL

ACOSO

DEPORTE Y BULLYING

Desde la escuela llevamos a cabo programas en los que el rival a batir es el acoso escolar, el bullying y cualquier tipo de discriminación.

El boxeo es una de las disciplinas más integradoras que hay y a través de él, cuidamos, ayudamos y protegemos a personas a las que la vida no ha tratado demasiado bien.

¿Cómo? Trabajando la autoestima y transmitiendo todos los valores que conlleva el deporte: sacrificio, constancia, trabajo, nobleza…

“El boxeo ayuda muchísimo porque genera unión. No se trata de un deporte agresivo. Conseguimos calmarnos y afrontar nuestros miedos e inseguridades”.